CAMPAMENTOS

De Semana Santa, Navidad y de Verano. Ordenados Cronológicamente.
Si sabes de algún campamento que no esté aquí, haznoslo saber…

2014
Campamento de Semana Santa, Talayuelas, Cuenca.
Campamento de Verano, Quesa, Valencia

2013
Campamento de Semana Santa Castores y Lobatos, Molino Madrid.
Campamento de Semana Santa Escultas y Clan, Casavieja, Ávila.
Proyecto Esculta y Rover, Barcelona, Ibiza, Formentera y Valencia.
Campamento de Verano, Griebal, Huesca

2012
Campamento de Semana Santa Tropa, El tiemblo.
Campamento de Semana Santa Escultas, Granada.
Campamento itinerante de Semana Santa Rover, Lisboa, Belem, Cascais, Estoril, Cabo da Roca y Sintra.
Campamento de Verano, Casavieja, Ávila

2011
Campamento de Semana Santa, Griebal, Huesca
Campamento de Verano , Molino de Butrera, Burgos

2010
Campamento de Verano Plan, Huesca

2009
Campamento de Verano Centro Internacional Scout de Caparica, Portugal
Campamento de Semana Santa (escultas) Granada

2008
Campamento de Verano Peñas Blancas, Ávila
Campamento de Semana Santa (clan) volante en bici, Sierra de Madrid
Campamento de Semana Santa (escultas) Griebal, Huesca
Campamento de Semana Santa (tropa) Casa Rural, Cáceres
Campamento de Semana Santa (manada) Albergue San Rafael, Madrid

2007
Campamento de Verano La Vecilla, León
Campamento de Semana Santa (tropa) Valle del Jerte, Cáceres
Campamento de Semana Santa (manada) Refugio Giner de los Ríos (La Pedriza)
Campamento de Semana Santa (escultas) Gilwell Park, Londres

2006
Campamento de Semana Santa (manada) Maluque
Campamento de Verano Montalbán, Teruel

2005
Campamento de Verano Hollos del Espino
Campamento de Semana Santa (Escultas) Valle del Jerte y Ambroz, volante

2004
Campamento de Semana Santa (Tropa) Alcalá de Guadaira, Sevilla
Campamento de Verano Gavilanes, Ávila

2003
Campamento de Verano Hoyos del Espino
Campamento de Semana Santa (Escultas) Granada

2002
Campamento de Semana Santa (Tropa) Sierra de Madrid, volante
Campamento de Verano Talayuelas
Campamento de Semana Santa (Escultas) Camino de Santiago
Campamento de Semana Santa (Tropa) Sierra de Madrid, volante

2001
Campamento de Verano Navasfrias, Salamanca
Campamento de Semana Santa (Escultas) Griebal, Huesca
Campamento de Semana Santa (Tropa) El Tiemblo, Ávila

2000
Campamento de Semana Santa (Escultas) Granada 2000
Campamento de Semana Santa (Tropa) El Tiemblo, Ávila 2000

1999
Campamento de Verano y Festicamp Gran Canaria y Tenerife

1998
– Campamento de Verano Jaraíz de la Vera, Cáceres
– Campamento de Semana Santa (Tropa) Sierra de Madrid

1997
– Campamento de Verano Jaraíz de la Vera, Cáceres

1996
– Campamento de Verano La Vecilla, León

1995
– Campamento de Verano Bárcena Mayor, Santander

1994
– Campamento de Verano Añon del Moncayo

1993
– Campamento de Verano Corduente, Guadalajara
– Campamento de Semana Santa (Escultas) Cañón del Río Lobo, Soria

1992
– Campamento de Verano Pechón
– Campamento de Semana Santa (Escultas) Cañón del Río Lobo, Soria

1991
– Campamento de Verano Vinuesa

1990
– Campamento de Verano Vinuesa

1989
– Campamento de Verano Siguenza, Guadalajara

1988
– Campamento de Verano Vinuesa

1987
– Campamento de Verano Hollos del Espino

1986
– Campamento de Verano Siguenza, Guadalajara 1986

1985
– Campamento de Verano Albarracín, Teruel

1983
– Campamento de Verano Burgohondo

1981
– Campamento de Verano El Hornillo

1980
– Campamento de Verano Casavieja, Ávila

1978
– Campamento de Verano Casavieja, Ávila

1975
– Campamento de Verano Uña, Cuenca

Me han pedido que escriba los motivos por los que envío a mis hijas a un campamento scout, en lugar de a otro tipo de actividad; pero no resultan muy fáciles de explicar motivos no tangibles. Cuando se aproxima el verano, comienzo a oír comentar a conocidos y compañeros de trabajo que están buscando campamento para sus hijos, se intercambian información sobre ellos, que consiste, sobre todo, en la comodidad y lujo de las instalaciones: agua caliente, lavandería, personal de limpieza, además de comentar qué tipo de colchón hay en las camas, también valoran la posibilidad de elegir distintos menús…vamos, a años luz de lo que yo conozco.

Para estas personas no es fácil comprender por qué existen algunos locos como yo, que insisten año tras año en enviar a sus hijos todos los veranos a dormir en el suelo, comer sentados en un palo que ellos mismos han tenido que clavar, comer un menú sencillo y único -cocinado por gente inexperta- y lavarse con cubos de agua del río a una temperatura ambiente que suele estar por debajo del umbral de la confortabilidad. Sin embargo, son precisamente estas cosas las que me animan a enviar a mis hijas a disfrutar y enriquecerse en las condiciones más elementales de vida, donde todo lo que en casa consideramos necesario, comprobamos que es superfluo, dónde lo único realmente imprescindible es el trabajo en equipo y la ayuda mutua.

Mis hijas, como todos los niños y adolescentes de este siglo, tienen una compulsiva adicción a los aparatos electrónicos, van por la calle con el auricular del “manos libres” del móvil en una oreja y el del “MP3” en la otra; con cables colgando de sus cabezas como si fueran un robot sin terminar, y continúan con ellos puestos mientras chatean en Internet o juegan con la vídeoconsola.

¿Por qué renuncian a todo ello durante quince días? ¿por qué pudiendo elegir asistir a otro en el que no les obligan a comer lo que toca ese día, ni a fregar cacharros o hacer construcciones, prefieren el de los scouts? El ambiente que se respira de camaradería, de apoyo, de tolerancia, no es comparable con el de otro sitio en el que no existan las mismas condiciones y necesidades. Es milagroso ver cómo el más egoísta en su casa es capaz de compartir media salchicha sin que nadie se lo pida, cuando la cena se ha quedado corta. El concepto de propiedad privada cambia, siempre puedes encontrar quien te preste una camiseta, aunque sea siete tallas más pequeña y su propietario tenga el pleno convencimiento de que se la devolverán del tamaño de un poncho militar.

Poder presenciar de qué manera el niño que está más acostumbrado a pelear a muerte con sus hermanos por la posesión de un silbato chupado que hace tiempo extravió la bolita capaz de hacerle sonar, puede prestar su única linterna en una noche cerrada, o compartir cuchara y escudilla con alguien que acaba de conocer en ese mismo campamento, aunque no sea de su unidad, es algo que alucinaría a casi todos los padres.

Cuando los niños regresan de un campamento así, traen consigo experiencias que no podrían vivir en otro lugar y el recuerdo de unas vivencias que les acompañarán toda la vida, amigos en los que podrán confiar aunque pasen años sin verse y un enriquecimiento personal, que, sin ninguna duda, estará configurando su carácter. Las actividades que realizan, no son únicamente de entretenimiento, sino que están pensadas por personas que conocen a los chavales personalmente y la relación que mantienen con su grupo, con su unidad o patrulla; están destinadas a mejorar sus puntos débiles y a potenciar sus virtudes, anteponen el progreso personal a la competitividad a la que estamos acostumbrados. Y es que la mejor superación es la de uno mismo, y no a los compañeros. Cualquier niño con baja autoestima, volverá de un campamento con una sensación de superación, porque le han hecho sentir necesario para los demás, ha colaborado en las construcciones de las que todos se han beneficiado y ha sido capaz de valerse por sí mismo en unas condiciones a las que no estaba acostumbrado lejos de su familia.

No creo que en ningún otro tipo de campamento, donde los monitores conocen a los chavales cuando suben al autocar, pueda trabajarse la educación con tanta eficacia. Yo hasta ahora no he encontrado ninguno ni mejor ni parecido, por lo que no puedo más que defender los campamentos scouts frente a cualquier otro.

Nuria Adrados, una madre scout

(grupo scout de Madrid)

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